Cuando la compañía Boeing necesitaba un mejor protector contra la corrosión y un lubricante resistente al agua, desarrolló Boeshield T-9®, un producto revolucionario que protegería las superficies metálicas como ningún otro. Después de una intensa investigación y experimentación, sus ingenieros idearon una fórmula innovadora para el protector de metales definitivo. Este producto, bautizado como Boeshield T-9, fue diseñado a nivel molecular. La combinación única de disolventes y ceras de T-9 fue diseñada para penetrar profundamente en las grietas microscópicas del metal en las que se esconden la humedad y la corrosión. La película cerosa que deja T-9 desplaza esta humedad y la corrosión menor al tiempo que proporciona una barrera protectora de larga duración. Y como esta barrera es resbaladiza y suave como el teflón, también funciona como un lubricante de alto rendimiento. Las capacidades de T-9 eran tan avanzadas que Boeing decidió patentarlo y licenciarlo con su prestigioso nombre: el único producto de su tipo que recibió este honor.